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Guía Práctica

¿Cómo empezar a consumir moda (un poco más) responsablemente?

¿Cómo empezar a consumir moda (un poco más) responsablemente?

Texto e ilustración por Constanza Aravena

Quizás te ha pasado. En un momento, la cantidad de ropa que consumías se fue haciendo cada vez más y más pequeña. Quizás viste algo en las noticias o en un documental que te hizo pensar en los efectos de lo que consumes, lo que genera en la vida de otras personas y sobre el planeta. Da lo mismo que pasó en ti, la cosa es que quieres empezar a consumir de una forma un poco más consciente:¡Felicidades! Darse cuenta de que quieres hacer un cambio es el primer paso, y gracias a Internet, no estás sola(o) en el proceso.

Para mí, no fue de un día para otro, y he pasado por varias etapas, unas más estrictas que otras. No puedo jactarme de ser una persona 100% sustentable en mis decisiones de consumo, quiero dejarlo claro (aún caigo de vez en cuando en el fast-fashion), pero si he ido puliendo mis costumbres  y cambiando hábitos que antes daba por sentado, lo que me ha hecho estar mucho más contenta con mis elecciones, usando realmente cada día cosas que me gustan, cuidando más mi ropa y haciendo que esta dure más. Amo la moda, pero un día me dí cuenta que tener un clóset Carrie Bradshaw-Cristina Aguilera- Imelda Marcos no va conmigo por millones de razones (desde ideológicas, pasando por prácticas hasta económicas). Simplemente, me di cuenta que tratar de llenar un clóset con ropa de nailon de 5 lucas (que a nadie se le ve bien a no ser que tengas 16 años) simplemente no es una movida inteligente.

Querer cambiar es el primer paso. Y si bien no hay un camino igual para todo el mundo, hay algunos tips que a mí personalmente me han servido mucho y que puedo compartirles. Lo mejor, no hay errores ni plazos, es un camino absolutamente personal y se va construyendo de a poco hasta que los antiguos hábitos parecen una locura. Se los juro:

Tip #1.-  Haz el insight ¿Por qué quiero cambiar?

Es difícil no sonar a ratos como un pastor fanático cuando uno habla de estos temas, pero lo primero que recomiendo hacer para iniciarse es la introspección. ¿Quiero hacer algo por el planeta y las generaciones futuras? ¿Quiero darle un ejemplo a mis hijos?, ¿Quiero cambiar lo que compro porque odio mi ropa y quiero tener un clóset de mayor calidad? ¿Ya no tengo espacio? Quizás hay algo de todas estas razones, e identificarlas nos ayudarán a armar un plan de acción que podamos seguir.

Tip #2.- Infórmate.

Siempre, siempre, siempre la información es poder. No importa si queremos saber si la marca que tantas veces consumimos usa talleres clandestinos, o simplemente si las prendas que compraremos nos durarán más de una temporada, podemos aprender mucho simplemente buscando un poco de información online. Te sorprenderán la cantidad de sitios dedicados al tema, abordando desde qué marcas usan fibras naturales, a cómo generar un clóset cápsula con menos elementos o cómo cuidar las prendas que ya tienes, etc.

Tip #3.- Examinar con ojo crítico tu clóset, tu espacio y tu cuerpo.

Así como la información externa es necesaria, también necesitamos conocer lo que tenemos en nuestro cuerpo, en el clóset y en la casa (espacio). Hacer un orden profundo del clóset merece un post aparte, pero como introducción recomiendo mucho leer el libro La magia del Orden de Marie Kondo. Este best seller es una excelente forma de empezar a cambiar nuestra relación con los objetos: Teniendo sólo las prendas que usamos, nos sirven y nos causan satisfacción, ya no nos contentaremos con una prenda que sólo entrará al clóset "porque estaba en oferta". Todo el sistema de relación hacia nuestros objetos cambia.

También, el mirar nuestro cuerpo con objetividad (toda la posible, es difícil lo sé) es un ejercicio que nos dará respuestas, sobre todo enfrentadas a un montón de ropa que nunca usamos por distintos motivos: No encontramos la ocasión o porque "se me ven anchos los hombros", "me queda muy corto", "ya no es de mi talla", etc. Finalmente, la verdad es ésta: la única que tiene que saber tu talla eres tú misma, así que compra lo que te quede bien, y lo que uses.

Por último, revisar nuestro espacio físico es importante. El llenar de ropa un clóset de una puerta no sólo será desalentador para la vista, sino que también nos llevará a usar lo mismo una y otra vez porque es lo único que podemos ver en él. 

Tip #4.- Comprar conscientemente.

Teniendo claro con qué prendas contamos, qué cosas podemos seguir usando hasta la eternidad, y qué necesitamos realmente, podemos hacer decisiones consientes sin importar nuestro presupuesto.

Primero, comprando prendas que amemos al 100%: Eso nos incentivará a usarlas más seguido, y de distintas maneras. Segundo, comprando sólo prendas que aporten a nuestro clóset. Si seguimos el tip #3, esto no debiera ser tan difícil de identificar. Tercero, comprar prendas de mejor calidad. Esto no significa necesariamente ropa más cara sino fijarnos en las telas y priorizando las construcciones de éstas, lo que nos lleva al punto cuarto: Comprar ropa usada. Es cierto que mucha ropa antigua no pasa la prueba de la contemporaneidad, pero mucha si lo hace y siempre hay básicos que podemos redescubrir. Fíjense si no en la cantidad de jeans a la cintura que hay en los mercados de ropa usada. Finalmente, la quinta acción para comprar conscientemente consiste en privilegiar marcas que cumplan con los requerimientos éticos que a nosotras mismas nos parezcan imprescindibles (ecológicas, sociales, de género, sin crueldad animal, etc. Ver tip #1).

Tip #5.- No te desanimes.

Si caemos en el flagelo del consumo fast fashion nuevamente, no necesitamos caer también en un espiral de culpa post consumo. Te recomendaría eso si, racionalizar tus opciones. Por ejemplo: Tienes un matrimonio y necesitas un par de sandalias altas que sólo vas a usar una vez. Piensas "paso rápido al mall y me compro unas por 10 lucas". Todo bien, todas lo hemos hecho. Pero pensemos, ¿cuantas amigas podrían haberte prestado esos zapatos? En mi larga vida, he conocido muchas mujeres y el 90% de ellas calzaban 37 o 38. O sea, es imposible que no conozcas a alguien que pueda ahorrarte esa ida al mall. Mejor usar esas 10 lucas en invitar a la amiga que calza lo mismo que tú a un …………… (rellena aquí con tu preferencia). El prestarse ropa es una institución femenina, no dejemos que decaiga. Sororidad, chicas.

Tip #6.-¡La ropa es sólo el comienzo!

Una vez que empezamos a ejercitar el consumo consciente, nos empieza a durar más el sueldo, empezamos por fin a tener un estilo y no un pegoteo de trends sobre nosotras, entre otros beneficios y llega un punto en que nos damos cuenta que la ropa es sólo el comienzo. Que quizás -quizás- no necesitamos tantos productos para ser felices. Incluso, que andar más liviano por la vida es un placer, y que los pequeños cambios que generamos en nuestra vida pueden hacer una diferencia desde lo cotidiano. Haber empezado con la ropa -con lo difícil que es y con lo bombardeados que estamos- nos hace capaces de cambiar tantas cosas más y nos da un poder increíble sobre nuestras propias vidas. Hagan la prueba. Satisfacción garantizada.

Imágenes: Ilustración Constanza Aravena / Imagen vía Pinterest

  • Javiera Amengual
  • Guía Práctica

Comentarios

  • ene 19, 2017

    Me encantó el articulo, Tocaya tienes redes sociales? Saludos.

    — Constanza Leiva

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